Cómo ahorrar en la factura del gas natural

Categoría: Ahorro en la factura de la luz y el gas

En los hogares que cuentan con caldera de gas natural para calefacción y agua caliente, esta factura puede llegar a superar incluso a la de la electricidad durante los meses de invierno. A diferencia de la luz, el gas no tiene discriminación horaria (el precio no cambia según la hora del día), así que las estrategias de ahorro son distintas: se centran en el mantenimiento, el uso eficiente de la caldera y, sobre todo, en reducir las pérdidas de calor de la vivienda. Te explicamos cómo abordarlo de forma práctica.

Entiende primero tu factura de gas

De forma similar a la luz, la factura de gas se compone de:

  • Término fijo: un coste diario por tener el suministro contratado, independientemente de cuánto consumas.
  • Término variable: lo que realmente consumes, medido en kWh (no en m³, aunque a veces se muestre también esa unidad de referencia).
  • Impuestos: el impuesto especial sobre hidrocarburos y el IVA.

Al igual que con la potencia eléctrica, muchos hogares tienen contratada una tarifa de gas con un escalón de consumo (una franja de tarifa) que no corresponde a su consumo real, lo que puede suponer pagar un término fijo más alto del necesario.

1. Revisa el escalón de tarifa contratado

Las tarifas de gas natural doméstico suelen organizarse en varios tramos según el consumo anual estimado (por ejemplo, un tramo para hogares que solo usan el gas para cocina y agua caliente, y otro superior para quienes además tienen calefacción central). Si tu consumo real está por debajo del tramo contratado, es posible que estés pagando un término fijo más alto del que te correspondería. Revisar este dato con tu comercializadora, especialmente si has hecho reformas de aislamiento o cambiado de caldera, es un primer paso rápido.

2. Compara tarifas de gas igual que haces con la luz

El mercado de gas natural también es libre en España: puedes comparar ofertas entre comercializadoras y cambiar sin coste ni permanencia en la mayoría de los casos. Algunas compañías ofrecen tarifas duales (luz y gas con la misma comercializadora) con descuentos adicionales por contratar ambos suministros juntos, aunque conviene comparar siempre el precio final frente a contratarlos por separado con las opciones más baratas de cada suministro.

3. El mantenimiento de la caldera, la medida más rentable

Una caldera con un mantenimiento deficiente puede llegar a perder una parte significativa de su eficiencia, quemando más gas para producir el mismo calor. La revisión anual (obligatoria en muchas calderas por normativa de seguridad) es también la mejor oportunidad para:

  • Limpiar el quemador y el intercambiador de calor, donde se acumula hollín que reduce el rendimiento.
  • Comprobar la presión del circuito de calefacción, ya que una presión incorrecta obliga a la caldera a trabajar de forma menos eficiente.
  • Purgar los radiadores, eliminando el aire acumulado que impide que el agua caliente circule correctamente y reduce el calor que realmente llega a la habitación.
  • Verificar el estado general y la antigüedad del equipo: una caldera con muchos años de uso, aunque funcione, puede tener un rendimiento notablemente inferior al de un modelo de condensación actual.

4. Ajusta la temperatura de la caldera, no solo del termostato

Muchas calderas permiten configurar la temperatura del agua de salida hacia los radiadores (la llamada curva de calefacción), independientemente del termostato de la vivienda. Configurar esta temperatura demasiado alta hace que la caldera consuma más gas del necesario para alcanzar la temperatura ambiente deseada. Ajustarla al mínimo que permita mantener el confort (habitualmente entre 45°C y 55°C para radiadores, algo menos para suelo radiante) reduce el consumo sin afectar a la sensación térmica.

5. Usa bien el termostato de la vivienda

  • Cada grado de más en la calefacción supone un incremento notable de consumo. Mantener el termostato entre 19°C y 21°C durante el día, y bajarlo unos grados por la noche o cuando la vivienda está vacía, es la medida individual con más impacto.
  • Evita encender y apagar la calefacción de forma constante. Es más eficiente mantener una temperatura estable moderada que hacer subidas y bajadas bruscas, ya que el sistema tiene que hacer un sobreesfuerzo cada vez que arranca desde frío.
  • Un termostato programable o inteligente permite automatizar estos ajustes sin tener que acordarte cada día, adaptando la temperatura a las horas en que realmente hay alguien en casa (lo desarrollamos en nuestra guía de domótica y climatización inteligente).

6. Reduce las pérdidas de calor de la vivienda

De poco sirve optimizar la caldera si buena parte del calor generado se escapa por ventanas, puertas o paredes mal aisladas. Algunas medidas de bajo coste con impacto notable:

  • Sella las rendijas de puertas y ventanas con burletes.
  • Usa cortinas gruesas y bájalas al anochecer para reducir la pérdida de calor por los cristales.
  • Coloca aislante reflectante detrás de los radiadores situados en paredes exteriores, para que el calor se dirija hacia la habitación en lugar de perderse hacia el exterior.
  • Si tienes previsto hacer una reforma, valora el aislamiento de fachada o de cubierta: es una inversión mayor, pero con un impacto muy superior a cualquier ajuste puntual, y en muchos casos existen ayudas públicas específicas para este tipo de obras de eficiencia energética.

7. Cuidado con el agua caliente sanitaria

Si tu caldera también calienta el agua para ducha y grifos, revisa la temperatura configurada: muchas calderas vienen de fábrica ajustadas a una temperatura más alta de la necesaria. Reducirla ligeramente (sin bajar de los niveles recomendados por seguridad frente a la legionela) reduce el consumo de gas en cada uso, especialmente en hogares donde se ducha mucha gente a lo largo del día.

8. Cuándo plantearse cambiar de caldera

Si tu caldera tiene más de 15-20 años, es probable que una caldera de condensación actual, más eficiente, amortice su coste de sustitución en un plazo razonable gracias al ahorro en la factura, especialmente en viviendas con consumo de gas elevado. Antes de decidir, conviene comprobar si existen ayudas o subvenciones vigentes para la sustitución de sistemas de calefacción por otros más eficientes, ya que pueden reducir de forma notable la inversión inicial.

Diferencias entre gas y luz para calefacción

Si te estás planteando si te compensa más calentar la vivienda con gas o con electricidad, la respuesta depende de varios factores: el precio relativo de ambas energías en tu zona, la eficiencia del sistema (una bomba de calor eléctrica moderna puede ser más eficiente que una caldera de gas convencional), y el aislamiento de la vivienda. Lo tratamos con más detalle, incluyendo una comparativa práctica, en nuestro artículo específico sobre luz y gas para calefacción.

Conclusión

A diferencia del ahorro en la luz, donde el horario del consumo juega un papel central, en el gas el foco está en tres frentes: pagar la tarifa y el escalón correctos, mantener la caldera en buen estado y funcionando de forma eficiente, y reducir las pérdidas de calor de la vivienda. Combinando estas tres líneas, es habitual conseguir una reducción notable de la factura de gas sin renunciar al confort en casa.


Los rangos de temperatura y porcentajes de ahorro mencionados en este artículo son orientativos y pueden variar según el tipo de vivienda, el sistema de calefacción y la zona climática. Ante cualquier duda técnica sobre tu caldera, consulta siempre con un instalador autorizado.

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