Categoría: Ahorro en la factura de la luz y el gas
Ya hemos visto cómo saber si vas sobrado de potencia contratada. En este artículo profundizamos en el concepto en sí: qué es exactamente el término de potencia, cómo se calcula su coste, qué papel juega el ICP, y el procedimiento concreto y detallado para reducirlo si has confirmado que te conviene.
El término de potencia, explicado desde cero
Cuando contratas la luz, en realidad estás contratando dos cosas distintas al mismo tiempo:
- La energía que vas a consumir (los kWh), que se mide y se factura según lo que realmente gastes.
- La potencia que quieres tener disponible (los kW), que es la capacidad máxima instantánea que puedes demandar sin que salte el diferencial, y que se paga de forma fija cada día, uses o no uses electricidad.
El término de potencia, por tanto, no premia ni penaliza cuánto consumes: premia o penaliza cuánta capacidad tienes contratada. Es la razón por la que dos viviendas con el mismo consumo mensual de kWh pueden tener facturas distintas si una tiene contratados más kW que la otra.
Cómo se calcula el coste del término de potencia
El cálculo es sencillo en su estructura, aunque el precio unitario varía según la tarifa y el periodo:
Coste del término de potencia = kW contratados × precio por kW y día × número de días del periodo facturado
Si tienes tarifa PVPC o cualquier tarifa con discriminación horaria de dos periodos de potencia, este cálculo se hace de forma independiente para el periodo punta y el periodo valle, cada uno con su propio precio por kW y día, y ambos con la misma potencia contratada salvo que hayas solicitado potencias distintas para cada periodo (algo posible, aunque poco habitual en viviendas particulares).
Este es un punto importante: el precio del término de potencia no cambia según cuánto lo uses, a diferencia del término de energía. Aunque tengas la vivienda vacía todo el mes, pagarás exactamente lo mismo por potencia que si la hubieras usado a diario.
Qué es el ICP y qué función cumple
El ICP (Interruptor de Control de Potencia), popularmente conocido como «el plomo» o «el diferencial de potencia», es el dispositivo que corta automáticamente el suministro cuando la demanda instantánea de tu vivienda supera la potencia contratada. Su función es proteger la instalación y evitar sobrecargas, y su comportamiento es sencillo: si en un momento dado tienes encendidos varios electrodomésticos de alto consumo a la vez y la suma supera tu potencia contratada, el ICP salta y se corta la luz hasta que reduces la demanda y lo vuelves a subir manualmente.
Este comportamiento es, precisamente, el que usamos como indicador para saber si vamos sobrados de potencia: si nunca salta, es señal de que hay margen; si salta con cierta frecuencia, es señal de que estás en el límite o por debajo de lo que necesitas.
Diferencia entre potencia contratada y potencia máxima demandada
Son dos conceptos que conviene no confundir:
- Potencia contratada: la que has pactado con tu comercializadora y por la que pagas cada día, independientemente de tu uso real.
- Potencia máxima demandada: la mayor potencia instantánea que has llegado a usar realmente en un periodo de tiempo (normalmente los últimos 12 meses), un dato que puedes consultar en el área de cliente de tu distribuidora.
La diferencia entre ambos valores es, en la práctica, tu margen de ahorro potencial: si tu potencia contratada es de 4,6 kW y tu potencia máxima demandada real en el último año ha sido de 3,3 kW, tienes un margen claro para reducir la contratada sin riesgo de que salte el ICP con frecuencia.
Cómo reducir el término de potencia, paso a paso
Paso 1: reúne los datos. Consulta tu potencia contratada actual (aparece en cada factura) y tu potencia máxima demandada de los últimos 12 meses (disponible en el área de cliente de tu distribuidora o, si no la encuentras, puedes solicitarla directamente).
Paso 2: calcula un margen de seguridad razonable. No es recomendable ajustar la potencia contratada exactamente al valor de tu máxima demandada histórica, ya que cualquier uso puntual ligeramente superior (una visita, un electrodoméstico nuevo, un día especialmente exigente) haría saltar el ICP. Un margen de seguridad de entre 0,5 y 1,5 kW por encima de tu máxima demandada suele ser razonable para la mayoría de hogares, aunque depende de cuántos aparatos de alto consumo simultáneo tengas.
Paso 3: consulta las potencias normalizadas disponibles. Las potencias contratables en baja tensión están normalizadas en una serie de valores concretos (no puedes contratar cualquier cifra decimal), así que al hacer el cálculo, redondea al valor normalizado disponible más cercano por encima de tu necesidad estimada.
Paso 4: solicita el cambio a tu comercializadora. El trámite se solicita a la comercializadora (no a la distribuidora directamente, salvo que prefieras gestionarlo así), indicando el nuevo valor de potencia deseado. En la mayoría de los casos es un trámite sencillo, sin necesidad de visita técnica, ya que se gestiona de forma remota a través del contador digital.
Paso 5: confirma si existe algún coste de gestión o límite de cambios. Algunas comercializadoras aplican un pequeño coste de gestión por el cambio, y puede haber alguna limitación sobre cuántas veces puedes modificar la potencia en un periodo de tiempo determinado. Confírmalo antes de solicitarlo.
Paso 6: espera la confirmación y revisa tu siguiente factura. El cambio se aplica normalmente en pocos días, y deberías ver reflejada la nueva potencia y el nuevo coste del término de potencia en la factura siguiente al cambio.
Paso 7: vigila las primeras semanas. Si el ICP salta con cierta frecuencia tras la reducción, es señal de que te has quedado justo, y conviene subir ligeramente la potencia de nuevo antes de que se convierta en una molestia recurrente.
Un caso especial: potencia distinta en punta y valle
Si tienes una tarifa con dos periodos de potencia (P1 punta y P2 valle), es posible en algunos casos contratar una potencia distinta para cada periodo. Esto puede tener sentido si tu uso de alta demanda simultánea se concentra claramente en un tramo horario (por ejemplo, si concentras el uso intensivo de electrodomésticos en horas valle y necesitas más margen ahí), aunque para la mayoría de hogares domésticos no suele suponer una diferencia relevante y se mantiene la misma potencia en ambos periodos por simplicidad.
Conclusión
El término de potencia es, de los dos grandes componentes de tu factura, el más fácil de optimizar de forma definitiva: no depende de cambiar hábitos día a día, sino de ajustar un único parámetro contratado a tu necesidad real. Siguiendo el proceso de siete pasos anterior, puedes confirmar con datos objetivos (tu potencia máxima demandada real) si tienes margen de ahorro, y aplicarlo de forma segura sin arriesgarte a sufrir cortes frecuentes.
El proceso de cambio de potencia, sus posibles costes de gestión y las potencias normalizadas disponibles pueden variar según la comercializadora y la distribuidora de tu zona. Confirma siempre las condiciones concretas antes de solicitar el cambio.