Diferencias entre luz y gas: cuál sale más rentable para calefacción

Categoría: Ahorro en la factura de la luz y el gas

Es una de las preguntas más habituales entre quienes se plantean cambiar su sistema de calefacción, o entre quienes están valorando qué vivienda comprar o alquilar: ¿sale más a cuenta calentar la casa con gas o con electricidad? La respuesta honesta es que depende de varios factores, y no siempre gana el mismo. En este artículo repasamos las claves para que puedas hacer el cálculo con tu propio caso, en lugar de guiarte por una respuesta genérica.

Por qué no hay una respuesta única

Comparar el precio del gas con el precio de la luz kWh a kWh es un error habitual, porque lo que realmente importa no es el precio de la energía en sí, sino cuánta energía útil (calor) obtienes por cada euro gastado, y eso depende del sistema de calefacción, no solo de la fuente de energía. Un sistema poco eficiente con una energía barata puede salir más caro en total que un sistema muy eficiente con una energía algo más cara.

Los tres factores que determinan la respuesta

1. El precio de la energía en tu caso concreto. El gas natural suele tener un precio por kWh más bajo que la electricidad de forma constante. Sin embargo, si tienes electricidad con discriminación horaria y puedes concentrar el uso de la calefacción en horas valle, la diferencia de precio entre ambas energías se reduce, y en determinados momentos del mercado incluso puede compensar en electricidad.

2. La eficiencia del sistema de calefacción. Aquí está la clave que mucha gente pasa por alto:

  • Una caldera de gas de condensación moderna puede aprovechar una gran parte de la energía del combustible en forma de calor útil, siendo el estándar más eficiente dentro de los sistemas de gas.
  • Los radiadores eléctricos convencionales (los de resistencia simple) convierten prácticamente toda la electricidad en calor, pero eso no los hace más eficientes en términos de coste: consumen mucha energía para producir ese calor.
  • Una bomba de calor eléctrica (aire-agua o aire-aire, como los splits de aire acondicionado con función calor) no genera calor directamente, sino que lo extrae del aire exterior y lo transfiere al interior, lo que le permite producir bastante más energía calorífica que la electricidad que consume. Es, con diferencia, el sistema eléctrico más eficiente para calefacción, y en muchos casos supera en eficiencia global a una caldera de gas de condensación.

Esta diferencia de eficiencia es la razón por la que «electricidad para calefacción» no significa lo mismo según el equipo: un radiador eléctrico de resistencia y una bomba de calor son, en términos de coste, sistemas radicalmente distintos, aunque ambos usen electricidad.

3. El aislamiento de la vivienda. Cuanto peor sea el aislamiento, mayor será la demanda de calefacción y, por tanto, mayor el impacto de cualquier diferencia de precio o eficiencia entre sistemas. En una vivienda mal aislada, cambiar de sistema de calefacción sin mejorar antes el aislamiento suele dar resultados decepcionantes, independientemente de si eliges gas o electricidad.

Comparativa orientativa por tipo de sistema

SistemaFuenteEficiencia relativaCuándo suele compensar
Caldera de gas de condensaciónGasAltaViviendas con instalación de gas ya existente, consumo de calefacción elevado y constante
Caldera de gas convencional (antigua)GasMedia-bajaRaramente conviene mantenerla si hay alternativa de sustitución con ayudas disponibles
Radiadores eléctricos de resistenciaElectricidadBaja (en términos de coste)Uso puntual en estancias concretas, no como sistema principal en climas fríos
Bomba de calor (aerotermia / split calor)ElectricidadAltaViviendas sin gas natural, climas templados, posibilidad de combinar con placas solares
Suelo radiante eléctricoElectricidadMediaEstancias concretas o viviendas muy bien aisladas, más que como sistema único de calefacción total

Esta tabla es orientativa: la eficiencia real de cada sistema depende del modelo concreto, la instalación y las condiciones de uso, así que consulta siempre a un instalador para tu caso específico.

Casos prácticos: qué suele convenir según el escenario

Vivienda con instalación de gas ya existente y caldera en buen estado: Salvo que estés pensando en una reforma integral, mantener y optimizar el sistema de gas (revisar mantenimiento, ajustar la curva de calefacción, mejorar aislamiento) suele ser la opción más razonable a corto plazo, ya que el coste de cambiar de sistema no siempre se amortiza rápido si el equipo actual todavía rinde bien.

Vivienda sin gas natural o con caldera muy antigua a punto de sustituir: Aquí es donde tiene más sentido comparar en serio. Una bomba de calor bien dimensionada puede ofrecer un coste operativo competitivo frente al gas, especialmente si además tienes o planeas instalar placas solares, ya que puedes usar energía solar autoproducida para alimentar la bomba de calor durante las horas de sol.

Vivienda en zona de clima muy frío con demanda de calefacción alta y constante: El gas natural, con una caldera eficiente, suele seguir siendo competitivo en estos escenarios, aunque conviene hacer el cálculo específico, ya que las bombas de calor más modernas también han mejorado su rendimiento en temperaturas exteriores bajas.

Vivienda de uso ocasional o estancias puntuales: Para calentar una habitación de forma puntual, sin necesidad de mantener toda la vivienda climatizada, un radiador eléctrico portátil o un split de aire acondicionado con función calor puede ser más práctico que encender toda la caldera de gas para un uso reducido.

Cómo hacer tu propio cálculo aproximado

  1. Revisa el precio que pagas actualmente por kWh de gas y por kWh de electricidad en tu factura.
  2. Consulta o estima el rendimiento del sistema que estás valorando (los fabricantes suelen indicar la eficiencia o el COP —coeficiente de rendimiento— en el caso de las bombas de calor).
  3. Divide el precio del kWh entre el rendimiento del sistema para obtener el coste real por unidad de calor útil, y compara ese resultado entre las opciones que estés valorando.
  4. No olvides sumar el coste de la instalación o sustitución del equipo si estás valorando un cambio de sistema, para calcular el plazo de amortización real frente al ahorro esperado en la factura.

Conclusión

No existe una respuesta universal de «gas o luz»: depende del sistema concreto de calefacción, no solo de la fuente de energía. Una caldera de gas eficiente y una bomba de calor eléctrica bien dimensionada pueden ser ambas opciones razonables según el punto de partida de cada vivienda, mientras que los radiadores eléctricos de resistencia rara vez son la opción más económica como sistema principal en climas fríos. Antes de decidir, calcula el coste real por unidad de calor de cada alternativa, y no solo el precio de la energía por kWh.


Los datos de eficiencia y los ejemplos de esta comparativa son orientativos y dependen del modelo, la instalación y las condiciones climáticas concretas de cada vivienda. Para un cálculo preciso, consulta con un instalador certificado.

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